Concursos en los que no te atreverías participar (o sí)



Concursos en los que no te atreverías participar (o sí)

Por Álex Beltrán

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para conseguir un premio? El ser humano puede acabar en minutos con años de estudio sobre el comportamiento cuando se trata de conseguir algo gratis. Y es que, al tradicional sorteo de bombo y números, se suman sorteos y concursos de lo más raros a lo largo y ancho del planeta.

La condición humana nos lleva -casi de forma inherente- a realizar todo tipo actividades que nos lleven a vivir mejor, disfrutar con los seres queridos y, ¿por qué no? a darnos algún capricho de vez en cuando y si éste lo podemos conseguir gratis o a un bajo coste, los límites humanos son desconocidos.

Y es que cada vez que vemos o escuchamos la palabra premio o gratis, sentimos un impulso natural a participar. Somos así, no nos podemos resistir si su fin es lograr algo que deseamos.

En el caso de los sorteos, el por si acaso funciona como un resorte que salta en lo más profundo de nosotros. Año tras año, las campañas de marketing del sorteo extraordinario de la lotería de Navidad nos tocan nuestra fibra con su eslogan: ¿Y si toca aquí?

Pues eso, ¿quién se puede resistir a comprar unos décimos, a comprar unos boletos para un sorteo de una cesta de navidad cargada de regalos o a participar en algún concurso si viene acompañado de suculentos premios? Pero quizá nos lo pensaríamos dos veces a la hora de jugar a alguno de concursos que son de lo más estrambóticos:

Kiss de car

Sí, kiss (beso) al coche. Y es que si en algún lugar del planeta saben bien lo que es organizar concursos raros, es en Estados Unidos.

Parece un experimento social, pero más de 20 personas han pasado estos días por la estación de radio Kiss FM en Austin (Texas) para pegar sus labios -literalmente- al coche que podían llevarse a casa si aguantaban un máximo de 50 horas. “Solo había que esperar hasta que los demás se rindieran” apuntó la ganadora, una investigadora de 30 años.

En España, que somos más cómodos, bastó con tocar el coche con la mano. Este es reto de resistencia que propuso hace unos meses un centro comercial de Barcelona para celebrar su 25 aniversario. Tras 28 horas, un joven de 18 años volvió a su casa montado en su nuevo flamante coche.

Canta si puedes

Si juntamos Japón y programas de televisión, sus límites nos superan a todos. Si ya nos parecía duro superar las pruebas de Humor amarillo, lo último en concursos de la televisión japonesa nos deja con la boca abierta.

Se trata de Killer Karaoke. En España conocimos la versión más elegante de un programa en el que los concursantes han de memorizar y recitar una canción sin distraerse. Pues en el Extremo Oriente van un paso más allá, la distracción (no apta para menores de 18 años) no es otra es una mujer que pone todo de su parte para que el participante no consiga acabar la canción.

El reto: cantar sin distraerse y sin cometer errores para llevarse un surtido de juguetes y productos eróticos.

Machista y obsceno, pero con gran éxito de audiencia.

Perritos calientes...

La comida, otro de los retos que más gustan a la hora de realizar sorteos y concursos. Tanto, que en muchos sitios se han convertido en todo un acontecimiento.

Por ejemplo, en Coney Island (Nueva York) celebran, con motivo del 4 de julio, una competición anual para ver quién es capaz de comer más perritos calientes en menos tiempo. El último ganador fue capaz de engullir unos 70 en 10 minutos.

Y todo para irse a casa, junto con un buen vaso de sal de frutas, con 40.000 dólares y su título de Cinturón de mostaza que le acredita como ganador.

Mejor participar en pareja

Esto es lo que deben de pensar los concursantes finlandeses que son capaces de recorrer casi 300 metros de obstáculos cargados con una mujer (no necesariamente la suya) a hombros. La meta, llevarse a casa el peso de la pareja en cerveza.

Pero, si los concursos son curiosos, el mundo de los premios no se queda atrás.

Desde los australianos Bent spoon award, que otorgan una cuchara doblada a aquellos que dicen tener poderes sobrenaturales, hasta los Darwin, que anualmente recuerdan a la persona que perdió la vida de la forma más inútil (una forma un tanto ofensiva de recordar la teoría de la selección natural).

Mención especial merecen los Ernie Awards, distinguen al comentario más machista del año (estamos seguros que no les faltarán candidatos).

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